Prólogo de mi nueva vida

Satisfecho. No es una satisfacción habitual la que reside en mí, pero sí una satisfacción necesaria. Porque ahora que parece que podría hundirme, ahora que podría naufragar, he decidido marcarme nuevos y ambiciosos objetivos. Parece fácil de decir e incluso sencillo de realizar, pero creedme, hay personas que se empeñan en encallarse una y otra vez, y sé que eso no ha de ocurrirme a mí. Yo he decidido mirar al frente, romper con la parte más sombría de mi pasado, desechar a aquellas cosas y personas que no merecen mi atención... Estoy seguro que será un camino lleno de obstáculos, pero lo llevaré con una máxima siempre presente: si hay alguien que quiere joderse la vida ¿por qué ha de hacerme partícipe a mí? Como dirían los franceses: c'est fini. Además, por si fuese poco, no voy a arrepentirme de mis actos, porque creo que siempre he intentado hacer lo correcto, tan solo aprenderé y seguiré recto para luchar por nuevos objetivos. Porque alguien dijo alguna vez que cuando algo ha salido mal durante tanto tiempo, no tiene porque salir bien ahora, y yo estoy dispuesto a cumplir todas y cada una de esas palabras, si tanto me equivoqué en mis cortos 19 años de vida no voy a permitir que factores externos a mi persona me sigan perjudicando. El pensamiento actual generalizado me hace ver que en la vida hay que juguetear, coquetear con el peligro y distanciarse del mal ambiente, y todo eso lo voy a cumplir.

Todo esto puede sonar a payasada y a desahogo hueco, pero no lo creáis. ¿De verdad alguien merece que le falten al respeto y se rían de él descaradamente? En esta mi nueva etapa voy a pasar de quienes recurren a esos comportamientos, porque para mí nadie tiene más valor que yo, aunque, por supuesto, todos merecen el mismo respeto. Si hasta ahora alguien me engañó, tiene aceptadas sus disculpas, pero no va a volver a pasarse de listo, eso ya no cabe. Tampoco yo estaré exento de responsabilidades: si considero que a alguien le hice mal y le debo pedir perdón, lo haré encantado. Ahora que me reinicio en muchos ámbitos de mi vida, sé que puedo volver a equivocarme, pero no será por no arriesgar, sé que puedo tropezar, pero no con quien ya tropecé antes. Que se burlen en sus casas los que creyeron ser gigantes, porque confío en la indiferencia como mi mayor arma, no les pienso dedicar ni un segundo más de atención.

Bueno, eso es todo, un blog para exteriorizar mis planes de futuro, un blog que me gustaría que leyesen aquellas personas con las que cuento para mi nueva andadura, una entrada en la que están de más los que llegaron demasiado lejos con mi paciencia. Ni un minuto dedicaré a los que han intentado ensuciar mi pasado, porque no se daña tan fácilmente, para hacerlo tienen que ser personas muy fuertes, y lo cierto es que esta gente es más débil de lo que pueda parecer en sus fotos de tuenti o facebook y estados de twitter o msn. Así que esto es todo amigos. Seguramente algunos piensen que se me ha fundido el plomo, pero tranquilos, la situación está más controlada de lo que parece. ¡Un abrazo! :)


J

El fraude de la palabra, el olvido del honor

Hace tiempo escribí una entrada que se refería a la pérdida del valor de las palabras, hoy reabro el tema para concluir que la palabra no se ha devaluado, sino que su valor ha acabado por extinguirse. Mucho han tenido que ver algunas personas, no todas pero sí un buen número (evidentemente generalizar seria demonizar a muchos que no tienen nada que ver con estos farsantes), que se han ayudado de la tecnología para huir del cara a cara y han intentado por todos los medios que cuando se habla con otro la honradez esté de más. Parece que no vale la pena creer, cuando a algunos no les supone ningún problema mentir.

Desde hace poco tiempo, me he dado cuenta de que vivir se ha convertido en una carrera donde los obstáculos ya no son los problemas, sino ciertas personas. Hoy más que nunca me siento estafado por la palabra, engañado por la fácil salida de la mentira y del hablar. Y es que en los días que corren no existe aquello que tan de moda estaba en siglos pasados, hoy no cabe en la sociedad aquello que llaman honor. Porque tener honor es ser noble, respetar lo dicho, ser consecuente con todos tus actos y comentarios, etc. y ahora eso no tiene ni sentido ni cabida. Así pues, las personas no respetamos nuestra palabra y lanzamos promesas y juramentos vanos que desde el momento en el que son lanzados sabemos que no se cumplirán. Es el absurde del cara a cara. Quizá por este frenesí tecnológico de los móviles y su whattsap o por la cada vez menor preocupación por el sentido del ridículo, la cuestión es que, en ocasiones, dialogar profundamente con alguien se ha convertido en toda una hazaña y conseguir que lo haga con sinceridad un hito inigualable. Palabrería barata es la que sale por la boca y encontrar a alguien especial te hace caer, a veces, en el error y la posterior decepción. Aun así, lo peor viene después. Los efectos desencadenantes de este ir y venir de palabras sin sentimiento i vacías de significado dan como resultado una traición hueca y sin explicación por parte del que ha traicionado. Las situaciones con este tipo de individuos son tan sumamente surrealistas, que a veces te preguntas si vale la pena dedicarle tiempo a personas que te cuentan las cosas de color de rosa. Al fin y al cabo, saben que mienten, pero cuando se descubra su engaño tampoco tendrán ni un ligero síntoma de preocupación. Pues bien, hoy en día este comportamiento parece ser normal entre algunos. No pasa nada si el que escucha siente algo, porque el que predica no se va ni a inmutar; nada sucede si el receptor se maravilla al oir cosas que ilusionan, porque el emisor, al despedirse, sus teorías olvidará.

En otras ocasiones el agravio es mayor, porque la irresponsabilidad enfrenta a terceras personas contigo. Apoyas las palabras del que te ha tendido la trampa y creas enemistades con otros que seguramente estén diciendo la verdad. No obstante, una vez más, aquel del que todo creíste no intentará arreglar nada, preferirá ver como te ensucias por la basura que el mismo soltó y observará como otros discuten sobre una base de palabras que no tenía validez, era todo una farsa. Al final resulta que quien considerabas enemigo era amigo y el que parecía ser ángel ahora es demonio. Decepción en forma de personas.

Como ven, el honor está de más. No es cuestión de causar buena impresión en el resto, lo realmente importante es ser responsable de lo que se dice y no engañar al que hablas. Pero olvido que eso no está de moda. ¿Y saben qué es lo peor de todo? Dos cosas. La primera: el que sufre por el fraude de la palabra está tan acostumbrado a estas situaciones que ni siquiera ve el mal comportamiento del traidor como algo fuera de lo normal. La segunda: dedicarle tiempo a este blog que denuncia el comportamiento de aquellos que llevan esto al límite y que se ríen en tu cara, pero hay veces en que la rabia es insostenible y el olvido del honor, una mirada hacia épocas en las que hablar tenía un sentido y valor.

Suerte al consecuente de sus actos, o mejor dicho, suerte al responsable de sus palabras, porque aunque no lo sepa, él vale más que todo el resto de estafadores juntos.


J

Reflexions breus VI: del passat

Hui dedique està reflexió breu al passat. Eixe temps tan important a les nostres vides. El passat ens fa un resum de la nostra existència i ens marca per sempre.

"El passat el conformen eixe cúmul de històries que ens ajuden a créixer. En ell es situen els bons moments viscuts paral·lelament amb d'altres no tan positius. La clau és avançar educant-nos amb ells, interpretant cada instant com una nova lliçó de la que traure alguna cosa per a saber com actuar en un futur similar. Per això convé viure aquest present sabent que dels records roïns i les males vivències s'aprén, mai es plora. No cal perdre el temps lamentant-se, res canviarà dels dies ja succeïts, en canvi, està en les nostres mans modificar aquells que estan per vindre."


J

El valor para marcharse, el miedo a llegar...

Pocas veces me había ocurrido algo así, pero una canción me ha hecho descomponerme y vibrar como nunca antes lo había conseguido cualquier otra. Su letra, su melodía... algo tiene ese Copenhague de Vetusta Morla. Alguna cosa esconde esa canción y se clava ahí en mi cabeza. La letra está llena de metáforas y grandísimas frases que traen recuerdos de todo tipo. No mentiría si dijese que a punto he estado de soltar una lágrima mientras la escuchaba, este tema ha sido capaz de hacerme partícipe de la canción, de imaginarme dentro de ella y evocarme a ciertos instantes que parecían olvidados. Creo que es la primera vez que hago una entrada así, pero una buena pieza musical como esta bien lo merecía. Así pues, os adjunto un enlace con la canción y frases sueltas de la misma que me fascinan y erizan la piel. Paz.

http://youtu.be/DHb-VeogfnI

El valor para marcharse, el miedo a llegar...

Dejarse llevar suena demasiado bien...

Jugar al azar. Nunca saber donde puedes terminar o empezar...

Trazar la frontera entre siempre o jamás...


J

Y si...

Hoy os invito a reflexionar. Mucho se ha hablado estos últimos meses y años sobre el fin del mundo en el próximo 2012, aunque nadie ha sido capaz de ofrecernos una explicación lo suficientemente convincente como para pensar que esto ocurrirá. Yo ahora os lanzo una propuesta: imaginad que de verdad finalizarán nuestros días en la Tierra, pensad que nuestras vidas tocaran su fin sin haberlo ni siquiera intuido antes.
¿Qué ocurriría? ¿planes de futuro ideados durante tiempo para que todo explotase de un plumazo? ¿final feliz? ¿o demasiadas cosas por cumplir? Somos frágiles, demasiado frágiles. Imaginad una situación de caos, de fin... ¿alguien puede pensarlo? En mi caso, no me gustaría tal desenlace, puesto que no hago un balance positivo de lo vivido hasta ahora, aunque quizás lo que me espere mañana sea peor que lo vivido hoy. ¿Y vosotros? Preguntaos qué sucedería. Vuestros sueños tumbados sin saber por qué, esperanzas futuras truncadas y una vida por disfrutar que nunca vería realizadas sus proyectos.

Ante esta hipótesis catastrofista no presento respuesta. Disparo preguntas cada día y no obtengo respuesta dentro de mí. La vida es lo máximo, pero ¿la hemos cultivado lo suficiente? Es posible que muchos penséis haber perdido el tiempo durante todo este tiempo atrás, es probable que os entre pánico de pensar en un desenlace inesperado, así que guardemos lo bueno del pasado, aprovechemos los errores como lección y sobre todo... vivamos aquello que nos queda de la mejor manera posible.