El destino depende del cambio

Últimamente no tengo ganas de escribir. Dentro de mí hay un vacío, un vacío que no se llena y que se pregunta qué hago aquí y el porqué. Dudas existenciales que me hacen reflexionar si vale la pena dejarse llevar o seguir luchando por algo, por construir un plan de futuro, por edificar en el presente un porvenir que no sé a ciencia cierta cómo será. Cada palabra que aquí y ahora queda plasmada me cuesta una eternidad, también me pregunto si vale la pena seguir malescribiendo este blog o desistir en la escritura de artículos que se perderán en la red. Cada día me acuesto pensando en que acaba otro día, pienso que otras 24 horas mueren sin ambición en un mundo trastornado en el que nada parece regirse por cánones racionales. Personas con licencia para hablar de otros sin respeto, países con derecho a establecer reglas a otros, conflictos entre poblaciones que sólo llevan a la desgracia, catástrofes naturales a modo de rebelión de la Tierra que maltratamos, medios de comunicación que tergiversan la realidad y construyen la verdad sobre unos cimientos de mentiras... ¿Vale la pena seguir? Difícil conciliar el sueño ante tan poco esperanzador sino, y no sólo hablo del mío, también del de la humanidad. Son años y años de maltratos y engaños sobre la Tierra, de calumnias y falsas creencias que dinamitan la mente de los humanos para controlarlos más fácilmente. Nos adentramos en una década crucial para el futuro de la humanidad, y yo seguiré adelante con mis ambiciones un poco más, luchando por alcanzar metas, pero el tiempo se nos acaba, a mí y a todos, el planeta no espera a nadie, y cuando diga basta todo finalizará. Así que, como buenos habitantes del mundo que ofrece sentido a nuestras vidas, alarguemos nuestra existencia, cuidemos lo que importa, seamos mejores personas y convivamos sin conflictos. En fin, estoy falto de sentido y falto de ideas, gracias por leer esto, si es que alguien lo lee, porque es complicado de entender. Espero que la razón vuelva en próximas actualizaciones. Un abrazo.


J

Reflexions breus: sobre l'existència

Qui som en aquesta inmensa humanitat? Hem de viure la nostra vida. Com algú em va dir una vegada, som massa xicotets com per a truncar-se en problemes, hem de viure i disfrutar. Així, i imitant a Joan Fuster, salvaguardnt la inmensa distància entre ell i jo, he escrit una cita breu que diu així:

"Som el que som, és a dir, res en el còmput del món..."


J

Segundo cross, segundo fiasco

Aunque no iba con expectativas de realizar un carrerón, esperaba algo más de este cross. Me veía con mejores sensaciones que en el anterior, pero no ha sido así. Al final, la misma historia y la misma decepción.
Personalmente, puedo decir que he tirado otro cross a la basura, y es el segundo en un año y justo en el mismo escenario. Cuando no es una cosa es otra: hoy el constipado y estas dos últimas semanas de mal entrenamiento, en febrero no llegaba bien y corrí fatal... y aquí estoy, con la sensación de haber comparecido para nada, no valen las excusas.

Lo único positivo: a diferencia de mi primer cross, hoy salgo con la sensación de que esto es muy mejorable y tengo ganas de correr alguno más para limpiar estas dos actuaciones. Ahora lo que toca es entrenar. Un abrazo.


J

30 años sin Lennon

Tal día como hoy, hace 30 años, murió John Lennon, que por aquel entonces, seguía su carrera musical en solitario y fue uno de los iconos del movimiento pacifista que se alzó contra el Gobierno de EEUU reclamando el fin de la Guerra de Vietnam. Así pues, escribo este blog, centrándome en este segundo aspecto, hablando del Lennon activista, del Lennon que bien o mal, con aciertos o con errores, luchó por cambiar algo las cosas y persiguió, en la medida que le fue posible, la paz.

Sobre la muerte de John Lennon existen muchas teorías y demasiadas hipótesis, yo no descarto ninguna de ellas, pero me muestro algo escéptico en aquella más extendida y supuestamente verdadera: me cuesta creer que un fanático que 6 horas antes le pidió un autógrafo decidiese acabar con su vida de 4 balazos, aunque todo es posible. No obstante, yo me decanto por otra conjetura más cruel y algo más difícil de creer, pero no por ello deja de ser menos posible. Lennon se erigió como la imagen famosa que empujó y apadrinó el movimiento en contra de la Guerra de Vietnam y en general, en contra de la violencia, así pues, en poco tiempo una gran cantidad de personas salió a la calle para recriminar al Gobierno de Nixon, que por aquel entonces, en plena Guerra Fría, tenía muchos frentes abiertos con la Unión Soviética, el fin de la antes citada Guerra de Vietnam. El empuje y la protesta del movimiento era cada vez mayor, y a Nixon, quién sabe, le interesaba quitarse del medio a la figura de Lennon para calmar los ánimos de los pacifistas y poder seguir defendiendo sus intereses en el país asiático, a fin de cuentas, si los Estados Unidos alzaron a Pinochet al Gobierno de Chile mediante un golpe de estado para eliminar al socialista Allende, ¿por qué no iban a ser capaces de borrar a alguien que estaba levantando a la sociedad en su contra?

Está claro que es una hipótesis difícil de creer por lo cruenta que resulta, pero amigos, muchas cosas peores se nos ocultan, y tengo muy claro que Lennon molestaba, y mucho, a Nixon y cía. por eso, la CIA pudo haber estado relacionada en la muerte de John. Además, si nos paramos a pensar, no es la primera vez que ocurre esto. Por ejemplo, a Saddam Hussein no se le quitó del medio por poseer armas de destrucción masiva, Hussein molestaba porque Irak poseía grandes pozos de petróleo y eso interesaba a EEUU. Por ello, cabe pensar, por fea que se presente, en la posibilidad de una conspiración contra Lennon, al fin y al cabo, Lennon era para el gobierno de EE UU un icono de la paz, y recordemos, que por desgracia, la paz no existe en el diccionario de los intereses estadounidenses.

Grande Lennon. Paz.


J

Debate absurdo

Hace ya mucho tiempo, desde que tengo la capacidad y madurez para establecer qué cosas han de ser más preferentes en la vida y cuáles no, descubrí que en el país en el que me ha tocado vivir, no somos demasiado coherentes a la hora de elaborar nuestra lista de preferencias, y premiamos con demasiado valor y consideramos con excesiva importancia algunas actividades reservadas para el ocio y la distracción de la mente. En este caso, me refiero, particularmente, al fútbol .

Desde bien pequeño me gusta este deporte, es más, durante varios años lo practiqué y milité en un equipo, no obstante, siempre he sido reacio a los fanatismos, y en el caso del balonpié, hemos llegado a un punto extremo en lo que a dicho fanatismo se refiere, hemos alcanzado ese punto máximo que transforma al fútbol en una parte elemental de nuestras vidas, que desplaza los problemas del día a día para colocar en nuestro primer escalafón de preferencias dicho deporte y que denota en la sociedad un nivel de ignorancia y despreocupación por lo verdaderamente importante que raya lo absurdo. Así pues, hace unos pocos días, el fútbol ponía en evidencia una vez más a las personas y volvía a sacar el lado más insensato de los humanos. En este caso, la penúltima de las irracionalidades ha sido criticar la fijación del Barça-Madrid un lunes para no perjudicar a las elecciones catalanas. De todos modos, lo más grave del asunto reside precisamente en considerar que un partido de fútbol pueda perjudicar un evento tan importante como son unas elecciones, pero desgraciadamente, nuestra realidad es esa. Menospreciar unos comicios en los que Cataluña se juega mucho en favor de un simple partido me parece una barbaridad, y lo peor es que encima, cierto periódico deportivo de gran difusión se vuelca con este movimiento "profútbol" haciendo afirmaciones como "el clásico ya tiene un ganador: la politiquería". Yo no entender. ¿Politiquería? ¿El decidir la persona que llevará las riendas de un país es politiquería? Por favor, revisemos nuestra escala de valores o de lo contrario, nuestra racionalidad quedará en evidencia. No es permisible que se confunda el ocio con las cosas verdaderamente importantes. Yo personalmente, acudo con relativa asiduidad a un estadio de fútbol, es un modo de distraerme durante un breve tiempo e intentar disfrutar, pero una vez acabado el partido, mi vida va a seguir y mis auténticos problemas continuarán estando ahí, y por supuesto, si he de faltar a un partido de fútbol por votar en unas elecciones democráticas, lo haré. Y es que nos estamos confundiendo, el futbol es eso, una distracción, una ocupación del tiempo libre sin más, no ha de constituir un aspecto de existencia o muerte en la vida porque no lo es. En un estado democrático no hay nada más importante que unas elecciones, ellas son la base de este estado, y precisamente por eso, es una descabellada pensar que por culpa de unas votaciones se ha desplazado un partido, porque el partido es lo menos importante en todo este asunto, es lo realmente secundario, es de lo que deberíamos prescindir en caso de que ambos (comicios y encuentro) hubiesen coincidido, y por descontado, las elecciones no tienen la culpa de nada, porque ellas tienen preferencia por encima de cualquier acto deportivo y no es necesario caer en ningún debate absurdo: la elección de un gobernante, aunque la política esté cada vez más ensuciada de mentiras y engaños, es prioritario a cualquier tipo de actividad de ocio.

Quizá al leer este blog, algunos me tomen por un lunático, puesto que su poca inteligencia no les llegue para discernir que, aunque no lo crean, hay cosas más trascendentes que el fútbol: tenemos una vida hecha para disfrutar, convivir felizmente con nuestros amigos y seres queridos y cumplir con nuestros deberes como ciudadanos, y que el deporte, es una pequeña parte de nuestra existencia que no se puede anteponer a la democracia, sistema por el que se rigen la mayoría de los estados del planeta y del que debemos hacer uso, por ejemplo, yendo a votar y no acudir al partido de nuestro club favorito aunque eso, quién sabe, provoque tales desequilibrios en nuestra mente que no nos deje depositar nuestro voto adecuadamente. Y es que los humanos somos ridículos, caemos en el error de mezclar el fútbol con la política cuando una y otro deberían estar tan alejadas que nada les pudiese relacionar. En fin, gracias por su atención y discúlpenme si les he hecho perderse parte de algún gran acontecimiento futbolístico, ya casi me había olvidado de la importancia de tales eventos en nuestra sociedad.

J